Recientemente, partidos europeos de derecha radical se reunieron en España, autodenominándose "Patriotas". A pesar de su creciente apoyo electoral, sus ideologías generan preocupación por la polarización y el rechazo al consenso. En España, Vox representa esta corriente, priorizando intereses propios sobre el verdadero patriotismo nacional.
Hace apenas unas semanas se reunieron en España varios partidos europeos vinculados entre sí por compartir la misma ideología de derecha radical. Se auto denominan Patriotas.
“Todos ellos han ido alcanzando en sus respectivos países un apoyo electoral muy notable, hasta el punto de que en tres de ellos presiden sus gobiernos, Italia, Hungría y Polonia, y en otros forman parte de coaliciones gubernamentales.
Los partidos de izquierda no ahorran descalificativos, insultos, amenazas y todo tipo de diatribas contra estos duros adversarios, pero fueron los ciudadanos quienes democráticamente les otorgaron su representación, y por lo tanto es incuestionable su derecho a la participación política.
Pero el que un partido haya obtenido un buen resultado electoral, incluso excelente, no supone que quienes no les votaron deban aceptar que su ideología y propuestas son convenientes para todos. De ninguna manera. Y como prueba lamentablemente muy próxima, pensemos en el nefasto sanchismo.
Pero admitida la legitimidad de los partidos de derecha radical, me cuento entre los muchos ciudadanos que observan con preocupación la irrupción de ideologías que nos clasifican entre buenos y malos, que renuncian al consenso porque les ilumina la verdad absoluta y que, en el caso de España descalifican rotundamente nuestra Transición, nuestra Constitución, y a todos aquellos que no estemos de acuerdo en cerrar nuestras fronteras.
Las recientes elecciones en EEUU ha supuesto que algunos partidos europeos de derecha radical se hayan venido arriba al considerar que Trump es ¡uno de los suyos!. Nada menos.
Corrieron a hacerse fotos con el, e incluso alguno consiguió su momento de gloria participando en la convención que les reunió., aquella en la vimos con espanto los saludos nazis.
Pues bien, poco tiempo ha sido necesario para conocer como es y piensa el líder al que rinden admiración y pleitesía estos partidos que se creen en posesión de la verdad absoluta.
Resulta que estábamos equivocados: fue Ucrania quien invadió Rusia. Putin es la víctima y un gran político con el que hay que acordar el futuro. Y Europa no cuenta para el final de la guerra., ni tan siquiera Ucrania. Y Zelenski es un dictador.
En España también hay un partido de derecha radical, Vox, cuyos líderes aplauden con entusiasmo el apasionante proyecto de Trump. El líder de Vox en España, Santiago Abascal, preside Patriotas, el grupo de partidos europeos afines.
Pero el nombre no otorga la categoría.
Ser un patriota no es elegir las alianzas de tu país por afinidades ideológicas, es anteponer siempre los intereses nacionales.
Los intereses nacionales no son convertir al PP en el adversario a vencer, es sumar fuerzas para acabar con este corrosivo gobierno. Pero lamentablemente el patriotismo de Vox parece que empieza y termina en su ombligo.”